Argumentario sobre la guerra en Gaza contra Hamas

Contranarrativa Nº 2

ACUSACIONES TÍPICAS:ARGUMENTOS:
Israel es el culpable-FALSO-Esta guerra la empezó el grupo terrorista Hamas el 7 de octubre de 2023 (tras una meticulosa preparación y premeditación de más de 5 años de duración) entrando sorpresivamente en territorio israelí más de 6000 terroristas para acometer la peor masacre que ha sufrido Israel desde su fundación, causando más de 1200 muertos y 4500 heridos, junto a 251 secuestrados en unas horas.Hamas manifestó lanzar durante los primeros días más de 5000 cohetes a la población civil israelí. Un día después, el 8 de octubre, Hezbollah, desde el Líbano, atacó a Israel por el norte y, posteriormente, los Hutíes, desde Yemen, lo hicieron por el sur. A estos ataques se sumaron otras organizaciones terroristas y el régimen islamista de Irán, lo que terminó extendiendo el conflicto a siete frentes de guerra simultáneos, lanzando sobre la población civil israelí unos 35.000 cohetes, misiles y drones durante los dos primeros años.
Israel ataca a la población civil-FALSO-Después del 7 O, el único objetivo de Israel en Gaza ha sido Hamas, la Yihad Islámica y los colaboradores activos de la masacre, identificados de manera precisa gracias a sus avanzados sistemas y servicios de inteligencia, con el fin de causar el menor número posible de bajas entre la población civil.Los dos únicos intereses de Israel en la guerra:1º recuperar todos los rehenes. 2º asegurarse de que Hamás se desintegra y protegerse de cualquier otro posible 7 O. Israel emite órdenes de evacuación antes de atacar zonas civiles mediante: llamadas telefónicas y mensajes de texto (gracias a su capacidad de intervenir en la infraestructura de comunicaciones), redes sociales y transmisiones, lanzamiento desde el aire de panfletos redactados en árabe, “golpe en el tejado” que es un sistema consistente en lanzar un proyectil de baja potencia sobre el tejado de edificios y drones con altavoces.Israel no ataca ‘zonas humanitarias’, ha tenido que atacar zonas civiles utilizadas como centros de mando y de lanzamiento de cohetes de Hamas. Es sabido que utilizan de escudo a su propia población.Hamás tiene como táctica distintiva no hacer uso de uniforme militar, con el objetivo de camuflarse entre la población civil, constituyendo, una vez más, una violación de las leyes de la guerra, como dice el Derecho Internacional Humanitario – DIH.Israel ha habilitado el paso de ayuda humanitaria a través de varios puntos bajo su control directo o supervisión y realizado sus propios lanzamientos aéreos de alimentos. Las mismas organizaciones internacionales han reconocido que en múltiples ocasiones Hamas ha robado esas entregas de alimentos humanitarias. Rehenes liberados también lo han confirmado mediante sus conversaciones mantenidas en cautividad con los mismos terroristas, quienes se jactaban de repartirse la comida de ayuda humanitaria e incluso llegar a venderla a la población.Las cifras de bajas en Gaza son facilitadas por Hamás, fuente no fiable. No diferencian entre bajas de terroristas y civiles e incluyen a los fallecidos por muerte natural, las bajas causadas por sus propios cohetes fallidos y por las ejecuciones deliberadas a los civiles en su huida.
Israel ataca infraestructuras civiles-FALSO-Hay abundante evidencia, irrefutable, de que Hamás ha utilizado siempre como bases operativas: hospitales, escuelas, edificios residenciales, campamentos y sedes de la ONU, (con accesos a sus túneles debajo de ellos) práctica prohibida por el Derecho internacional humanitario – DIH, y que constituye: crímenes de guerra. Ejemplo: El 17 de octubre de 2023, un misil impactó en el aparcamiento del hospital de Gaza Al Ahli, provocando decenas de muertos, este hecho supuso uno de los grandes primeros impactos de la guerra en la opinión pública a escala internacional.Lo contado desde un primer momento por todos los medios fue que Israel era el autor del bombardeo al hospital.Israel confirmó, y después quedó evidenciado por las pruebas, que en realidad fue un cohete mal dirigido, con origen en el interior de Gaza por parte de los terroristas. Este hecho fue concluido también por medios periodistas y por Human Rights Watch – HRW , pero el daño y la duda sobre Israel ya estaban sembrados en la opinión pública, como ha seguido ocurriendo continuamente después.El Convenio de Ginebra , constituido para la protección de víctimas de conflictos armados, en su Art. 19 dice que: ‘Cesará la protección ofrecida a los establecimientos sanitarios si se usan, fuera de sus funciones humanitarias, para realizar actos perjudiciales para el enemigo’.Tanto el Convenio de Ginebra como el Protocolo I dentro del mismo, también dicen: ‘En caso de que un médico participe en hostilidades, puede ser atacado, detenido como combatiente o procesado’.Ejemplo: El caso de la israelí secuestrada el 7 O, Noa Marciano, su cuerpo fue recuperado del hospital Al Shifa por las fuerzas de defensa israelí, donde un médico la asesinó inyectándole aire en las venas. El vídeo de sus últimos momentos fue enviado a sus familiares.
Israel es un estado genocida-FALSO-Israel tenía la capacidad para haber lanzado un ataque global a Gaza el día después al 7 O si hubiera querido cometer un genocidio.Israel tenía otorgados a población gazatí miles de permisos de trabajo para su acceso dentro de territorio israelí hasta que ocurrió el 7 O, cuando se revocaron automáticamente. Asimismo, organizaciones humanitarias dentro de Israel, ayudaban a transportar gazatíes enfermos para poder recibir tratamiento médico en Israel. Esto no lo haría ni lo permitiría un estado con intenciones genocidas.El genocidio no se mide por el número de muertes, sino por la intención de exterminio de un grupo. Por el contrario, el 7 O hubo un intento de exterminio del mayor número posible de población israelí por parte de Hamas. Ese ha sido el único intento de genocidio en esta guerra. En la guerra de Gaza ha habido víctimas civiles gazatíes, pero nunca un intento de exterminio sistemático de la población por parte de Israel.En cualquier otra guerra, los civiles se refugiarían en el subsuelo para protegerse y los combatientes estarían en la superficie luchando. En la guerra de Gaza, ocurre al revés, usando de nuevo a la población como escudo humano.La ONU todavía no ha reconocido de manera unánime que Israel haya cometido genocidio. Tampoco el tribunal penal internacional ha llegado a acusar de genocidio. No hay que olvidar que la UNRWA, organismo de la propia ONU, ha tenido centenares de empleados con vínculos terroristas tanto de Hamas como de otras organizaciones, y está corroborado que algunos de ellos participaron directamente en los ataques del 7 O; todo esto informado primero por Israel y reconocido después oficialmente por la misma supervisión interna de la ONU. Queda demostrado por todos estos sucesos que Israel no miente en sus declaraciones, mientras que Hamas ha mentido sistemáticamente como forma de proceder.
Ningún civil gazatí es responsable de las acciones de Hamás-FALSO-Más de 2000 gazatíes que no son combatientes oficiales de Hamás invadieron territorio israelí para colaborar en saqueos, destrucción, secuestro de ciudadanos israelíes y uso de violencia. Asimismo, hordas de civiles esperaban dentro de territorio de Gaza para asediar con golpes y escupir a rehenes de todas las edades que iban llegando, tanto vivos como muertos, en las pick up de los terroristas y otros vehículos de civiles y grabarlo con sus propios dispositivos como si de un trofeo se tratara tal masacre.Está totalmente demostrado que muchos civiles participaron activamente en el ataque del 7 O, lo prueban todos los documentos gráficos que circularon en directo, desde sus propios dispositivos móviles subidos a distintas redes sociales, cientos de evidencias recogidas en los dispositivos de los ciudadanos israelíes que fueron atacados y en el registro de cámaras de seguridad CCTV de Israel de asesinatos y secuestros.Los rehenes confirman haber estado secuestrados en casas de civiles y con familias enteras colaborando, convirtiéndose automáticamente en colaboradores posteriores del ataque como un brazo del grupo terrorista.
Israel no quiere la paz-FALSO-El ataque del 7 O se produjo en un momento de avance en las negociaciones de paz con Arabia Saudita, lo que supuso una paralización del avance de los Acuerdos de Abraham que implicaba el reconocimiento de Israel.El alto al fuego de Gaza en 2025, se dio como parte del éxito de la mediación del presidente estadounidense Donald Trump con las negociaciones para la devolución del resto de rehenes, y, además, el acuerdo se rompió primero con el ataque de terroristas palestinos a soldados israelíes.Los diferentes Acuerdos: Camp David, Oslo, Pactos de Abraham… son acuerdos en los que Israel ha intentado siempre normalizar relaciones y hacer propuestas de paz. Negociar la paz con quienes quieran, y afirmen sin esconderse, tu desaparición como estado, es imposible (además de genocida). Normalizar relaciones cuando en un territorio, Gaza, se enseña a los niños desde que nacen y como materia lectiva en las escuelas, a matar a judíos, es imposible. Esto no ocurre del lado israelí. Son hechos innegables.Las declaraciones del grupo terrorista Hamas, financiados principalmente por Irán y de la propia Republica islámica de Irán, siempre han ido en la misma línea; la carta fundacional de Hamás en 1998 dice claramente buscar ‘la destrucción de Israel’ y nunca ha reconocido el derecho de Israel a existir.Por parte del régimen iraní, llevan amenazado la existencia de Israel desde la revolución islámica de 1979, con todo tipo de declaraciones que llaman a la destrucción del Estado Judío como base doctrinal de su política exterior. 

ARTICULO DE INTERÉS- 07/10/2025 

Genocidio o apología de genocidio – Reflexiones dos años después del 7 de octubre – Por Daniel Querub

Han pasado dos años desde uno de los días más trágicos de la historia moderna de Israel y, sin duda, uno de los más oscuros para el pueblo judío desde el Holocausto. 

El 7 de octubre de 2023, el grupo terrorista Hamás cruzó la frontera de Gaza con un único propósito: matar, violar, torturar, secuestrar y destruir a cuantos judíos fuera posible, sin distinción de edad, sexo, religión o nacionalidad. No fue un enfrentamiento militar. Fue una masacre planificada con saña, un intento de genocidio retransmitido en directo ante los ojos del mundo

Más de 3.800 combatientes de las fuerzas Nukhba de Hamás, apoyados por unos 2.000 infiltrados civiles, irrumpieron en Israel en la madrugada de ese sábado, día sagrado y festivo a la vez para los judíos, al ser Shabat y Simja Torá. Asaltaron 22 comunidades israelíes, incluyendo los kibutzim de Be’eri, Kfar Aza y Nir Oz, además de atacar el festival de música por la paz Nova, donde 364 jóvenes fueron asesinados y decenas secuestrados.  En total, 1.195 personas fueron asesinadas, entre ellas bebés, niños, ancianos y familias enteras. Los terroristas violaron mujeres y niñas, decapitaron bebés, quemaron vivas a familias dentro de sus casas, torturaron cuerpos mutilados y se grabaron celebrándolo. 251 personas fueron secuestradas y llevadas a Gaza. 

Estas atrocidades están documentadas en vídeos, autopsias y testimonios de supervivientes, así como en informes del Ejército israelí y organizaciones internacionales. Israel, que en ese momento estaba centrado en los Acuerdos de Abraham —habiendo firmado la paz con Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Marruecos y Sudán, y en negociaciones avanzadas con Arabia Saudí—, se vio golpeado por el peor ataque terrorista de su historia moderna. 

El silencio moral de Occidente 

Una buena parte de Occidente tardó muy poco en olvidar. Apenas semanas después del ataque, cuando Israel comenzó a responder militarmente contra Hamás —una organización que usa hospitales, escuelas y mezquitas como escudos humanos—, comenzaron a escucharse nuevamente los cánticos antisemitas disfrazados de activismo político

El mismo mundo que vio cómo niños judíos eran asesinados en sus camas se apresuró a acusar a Israel de genocidio, repitiendo los lemas del propio Hamás. En España, la vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz, proclamó públicamente el eslogan de Hamás: 

“Palestina será libre del río al mar.” 

Una frase que, en términos literales y políticos, implica la desaparición del Estado de Israel y de todos sus habitantes —judíos, musulmanes y cristianos. Resulta espeluznante que desde un gobierno democrático se repita el lema de una organización reconocida internacionalmente como grupo terrorista por la Unión Europea, Estados Unidos y Naciones Unidas

Qué es realmente un genocidio 

Conviene recordar que la ONU define el genocidio (Convención de 1948) como “la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”. Hamás ha expresado esta intención abiertamente. Su carta fundacional de 1988 llama a “aniquilar a los judíos dondequiera que se encuentren”, y sus dirigentes repiten públicamente que su objetivo es “borrar a Israel del mapa”. 

En cambio, Israel —acusado falsamente de genocida— ha arriesgado la vida de más de 1.000 soldados que han muerto intentando minimizar las bajas civiles en Gaza. Ha permitido el ingreso diario de ayuda humanitaria, medicinas y combustible, y ha ofrecido reiteradamente un alto el fuego inmediato a cambio de la liberación de los rehenes. ¿Desde cuándo un país genocida actúa con tales límites éticos y humanitarios? 

Historias que los medios callan 

Mientras los medios internacionales repiten sin contrastar los informes de Hamás, callan las historias de las víctimas reales. Historias con nombres, rostros y familias. 

La familia Bibas 

En el kibutz Nir Oz, Yarden Bibas fue secuestrado junto a su esposa Shiri y sus hijos Ariel (4 años) y Kfir (9 meses). Tras más de un año en cautiverio, Yarden fue liberado en 2025, pero su esposa y sus dos pequeños fueron devueltos como cadáveres. Kfir era el rehén más joven del ataque, un bebé de apenas nueve meses. 

La familia Sharabi 

En el kibutz Be’eri, Eli Sharabi fue capturado y llevado a Gaza. Su esposa Lian y sus hijas Noya (16 años) y Yahel (13 años) fueron asesinadas brutalmente por los terroristas. Eli fue liberado dos años después, con la pesada carga de haber perdido todo. 

Estas no son estadísticas. Son vidas humanas. Hay cientos de ejemplos de familias destrozadas por este ataque, y sin embargo, la mayoría de los medios internacionales han preferido pasarlas por alto

Doble moral global 

Según el informe World Watch List 2024, existen 365 millones de cristianos sometidos a altos niveles de persecución y discriminación, casi un 10% más que hace dos años. Solo en 2023, 4.998 cristianos fueron asesinados por su fe, el 90% en Nigeria

¿Dónde está la ONU y sus resoluciones? ¿Dónde están los gobiernos occidentales, las sanciones, las marchas, las portadas? ¿Por qué interesan más unos muertos que otros? ¿Por qué la indignación mundial se activa solo cuando el agresor es Israel? 

El silencio de la Cruz Roja 

Sabemos por los rehenes liberados, por las imágenes recibidas del propio Hamás y por los testimonios filtrados, que los secuestrados han sido torturados, vejados y privados de alimento y agua. Y sin embargo, en dos años, la Cruz Roja Internacional no ha visitado a ninguno, ni ha emitido un llamado firme por su liberación. ¿Dónde ha quedado la neutralidad humanitaria? ¿Dónde está la voz de las instituciones creadas para proteger la vida? 

El silencio que nos hace cómplices 

No hay mayor crueldad que la indiferencia. El silencio ante el dolor nos convierte en cómplices. Cuando el mundo calla frente al terror, el terror se fortalece. Y eso es exactamente lo que Hamás busca: acostumbrarnos a la barbarie, normalizar el horror, hasta que la compasión parezca debilidad y la verdad se vuelva relativa. 

Israel no lucha solo por sí mismo 

Israel no libra únicamente una guerra por su supervivencia. Lucha por los valores que sostienen a todas las sociedades libres: la dignidad humana, la libertad de culto y el derecho a existir

Cada túnel de Hamás destruido es una defensa de esos valores. Cada rehén liberado, una victoria de la humanidad sobre la barbarie. Y cada vez que Israel resiste la desinformación global, demuestra que la verdad todavía importa

Defender a Israel no es una posición política. Es una posición moral

Despierta, mundo 

En Yom Kipur, el Día del Perdón en el judaísmo, el pueblo judío reza: 

“Ma leja nirdam — Despierta, ¿por qué duermes?” 

Este año, ese rezo no es solo espiritual: es una llamada urgente al mundo. 

Despierta, porque el terrorismo no se detiene en las fronteras de Israel. Despierta, porque la verdad no puede seguir secuestrada por la propaganda. Despierta, porque el silencio ante el mal no es neutralidad: es complicidad. 

El 7 de octubre marcó un antes y un después. Si el mundo libre no despierta, el terrorismo islamista seguirá expandiéndose, secuestrando pueblos y valores. 

Que el recuerdo de las víctimas —de los bebés, las familias y los rehenes— nos obligue a no callar. Porque el verdadero perdón solo nace después de la verdad. Y la verdad, hoy, exige despertar. 

Despertar también significa elegir la vida. Y esa es, al fin y al cabo, la mayor victoria contra el terror.

ARTICULO DE INTERÉS- Fuente: Hatzad Hasheni  16/03/2026

10 preguntas que los acusadores del “genocidio en Gaza” no pueden responder – Por Aizenberg

Solo unos días después del 7 de octubre, un coro de los llamados “expertos en genocidio”, ONG y activistas comenzó a lanzar la acusación de genocidio contra Israel. En realidad, esta acusación funciona como una inversión deliberada del propio 7/10. Hamás llevó a cabo asesinatos masivos con una intención abiertamente genocida, pero la acusación ha sido invertida para cargarla sobre Israel con el fin de blanquear esos crímenes y culpar a su víctima. En los meses transcurridos desde entonces, la acusación no ha hecho más que acelerarse, convirtiéndose en una especie de pensamiento grupal repetido a través de consignas recicladas (“Israel está atacando la atención sanitaria”), narrativas prefabricadas (“hambruna intencional”) y fragmentos de citas tergiversadas (“recuerden a Amalec”). Estas afirmaciones se presentan con un aire de autoridad, pero se derrumban incluso ante un examen básico. Si Israel realmente tuviera una política nacional para exterminar al pueblo palestino, la evidencia sería abrumadora e innegable. Las diez preguntas que siguen atraviesan esa niebla. No pueden responderse honestamente sin exponer la acusación de genocidio como falsa, lo cual explica precisamente por qué los acusadores nunca las enfrentan directamente.

1. Si el exterminio del pueblo palestino es el objetivo de Israel, ¿por qué no ha ocurrido?

Si Israel quisiera matar a 100.000 o más gazatíes en un solo día podría hacerlo fácilmente, por ejemplo, bombardeando en alfombra la zona humanitaria de Al-Mawasi. Usted afirma que los líderes israelíes persiguen una política de exterminio, dirigida desde los niveles más altos del gobierno y de las FDI, contra los palestinos únicamente por su identidad. Algunos señalan la cifra de 60.000 muertos que afirma Hamás como prueba, pero eso solo agudiza la pregunta: si el exterminio del pueblo palestino fuera realmente el objetivo, ¿por qué detenerse en decenas de miles cuando Israel tiene la capacidad de matar millones en pocos días? ¿Por qué, después de 22 meses, nunca se ha llevado a cabo un ataque así? No eluda la cuestión señalando que el genocidio no requiere asesinatos masivos; explique por qué un Estado supuestamente decidido a exterminar al pueblo palestino no ha tomado las medidas obvias para lograrlo.

2. ¿Por qué millones de palestinos están seguros bajo pleno control israelí?

Los árabes israelíes, alrededor de dos millones de personas, son étnicamente el mismo pueblo que los palestinos de Gaza y a menudo se los denomina ciudadanos palestinos de Israel. Viven bajo plena autoridad israelí, y sin embargo ni uno solo ha sido exterminado. La historia muestra que cuando regímenes genocidas tienen acceso sin impedimentos a la población que buscan destruir, esa población se encuentra en peligro inmediato y mortal. ¿Puede citar un solo genocidio en el que millones de las supuestas víctimas vivieran con seguridad bajo el gobierno del perpetrador, incluso sirviendo en su gobierno e instituciones? Si Israel persigue el exterminio del pueblo palestino, ¿cómo se concilia esta realidad?

3. ¿Por qué los palestinos de Cisjordania no han sido atacados?

Tres millones de palestinos viven en Cisjordania, el mismo pueblo que en Gaza. Israel podría matar a muchos miles allí en cuestión de horas si el exterminio fuera realmente la política, pero esto no ha ocurrido en 22 meses. ¿Por qué un Estado decidido a destruir al pueblo palestino dejaría a millones sin daño mientras supuestamente lleva a cabo un genocidio al lado? Si el exterminio de los palestinos como tales fuera la política, no habría razón para diferenciar por geografía o gobernanza. Y no recurra al argumento de que Cisjordania es diferente porque la guerra es contra Hamás, ya que su propia acusación insiste en que la única inferencia razonable de las acciones de Israel en Gaza es el exterminio de palestinos como tales.

4. ¿Cómo encaja aquí el estándar legal para probar intención genocida?

La Corte Internacional de Justicia ha establecido que la intención genocida debe ser la única inferencia razonable de la conducta de un Estado (Bosnia contra Serbia, párr. 373; Croacia contra Serbia, párr. 148). El objetivo declarado de Israel ha sido destruir a Hamás y recuperar a sus rehenes. En la persecución de ese objetivo, soldados de las FDI han sufrido más de 3.000 bajas, incluidos 450 muertos, evidencia de una guerra real contra un adversario armado. Los regímenes genocidas no envían soldados a morir en combates casa por casa cuando pueden exterminar poblaciones enteras de una sola vez. Entonces, ¿cómo puede el genocidio ser la única inferencia razonable de las acciones de Israel en Gaza?

5. ¿Cómo encaja la “hambruna intencional” con los datos reales sobre alimentos?

Usted afirma que la política de exterminio de Israel contra los palestinos también se está llevando a cabo mediante una hambruna deliberada. Sin embargo, Israel ha permitido la entrada de más de 1,4 millones de toneladas de alimentos en Gaza desde el 7/10, superando los promedios diarios anteriores a la guerra y, según estimaciones calóricas estándar, suficientes para la población durante este período. Informes de la ONU durante gran parte de la guerra muestran que la entrada diaria de camiones igualaba o superaba los niveles anteriores a la guerra. ¿Disputa estas cifras? Si es así, presente sus números y su metodología, y explique cómo encajan con una política estatal destinada a matar de hambre a los palestinos. Si su respuesta es que hubo problemas de distribución dentro de Gaza, eso no es evidencia de una intención de retener alimentos como política. Y si el exterminio fuera realmente el objetivo, ¿por qué permitir la entrada de alimentos en absoluto?

6. ¿Dónde está la hambruna, ¿dónde están las muertes por inanición?

Incluso según el recuento de Hamás, aproximadamente 200 personas han muerto por inanición desde el 7/10. Sin comida, la mayoría de las personas muere en unos dos meses. Una hambruna sostenida durante este período habría producido muertes por cientos de miles. ¿Cómo concilia eso con una afirmación de una política israelí deliberada de hambre destinada al exterminio? Si argumenta que hubo hambre severa solo recientemente, entonces admite que no hubo hambruna durante los primeros 20 meses mientras el supuesto genocidio ya estaba en marcha. ¿Cómo es coherente esa cronología con una política de exterminio mediante hambruna?

7. ¿Por qué las FDI arriesgan la vida de sus soldados en combates casa por casa?

Israel ha sufrido miles de bajas en Gaza, muchas de ellas por combates a corta distancia contra francotiradores, artefactos explosivos improvisados y trampas explosivas. Si el objetivo fuera el genocidio, ¿por qué elegir un método de combate que expone a sus soldados a alto riesgo en lugar de evitar bajas aniquilando a todos desde el aire? Si su afirmación es que la única inferencia razonable es la intención genocida, ¿cómo explica estas costosas operaciones terrestres?

8. ¿Por qué la proporción de bajas civiles y combatientes es menor que en otras guerras urbanas recientes?

Hamás afirma que unos 60.000 gazatíes han muerto, mientras que Israel sostiene que más de 20.000 eran combatientes. Incluso tomando la cifra de Hamás al pie de la letra, la proporción civil-combatiente es aproximadamente de 2:1. En comparación, las proporciones reportadas en operaciones de Estados Unidos y sus aliados en Irak y Afganistán fueron de 3:1 a 5:1. Si la intención de Israel fuera la masacre indiscriminada de palestinos, ¿por qué sus proporciones son menores que las de otros ejércitos occidentales en guerra urbana? Si cuestiona estos números, presente su propio análisis y luego explique si se parecen a patrones reconocidos de genocidio o a los resultados trágicos pero típicos del combate urbano moderno.

9. ¿Por qué las tácticas de las FDI suelen ser coherentes con evitar daño a civiles?

Israel ha utilizado repetidamente tácticas como advertencias de evacuación anticipadas y corredores humanitarios antes de los ataques, medidas que ralentizan las operaciones y proporcionan aviso previo incluso a combatientes enemigos. Por ejemplo, Israel esperó semanas antes de atacar Rafah para permitir evacuaciones. Algunos expertos militares han calificado estas medidas como sin precedentes en la historia de la guerra. Estas acciones no son siempre perfectas ni totalmente eficaces, pero serían innecesarias si la intención fuera matar al pueblo palestino. En genocidios conocidos, los perpetradores nunca han tomado medidas activas para limitar las bajas entre el mismo grupo que buscaban exterminar. ¿Cómo se explican estas acciones si el verdadero objetivo de Israel es el genocidio?

10. ¿Por qué facilitar atención médica masiva si el objetivo es el exterminio?

En febrero de 2025, la OMS, con cooperación de Israel, completó una campaña masiva de vacunación contra la polio para más de 600.000 niños gazatíes menores de 10 años, aproximadamente el 95% de ese grupo de edad. Esta fue la tercera ronda de vacunaciones iniciada en septiembre de 2024. ¿Por qué un Estado que pretende matar a los palestinos por su identidad ayudaría simultáneamente a vacunar a casi todos los niños pequeños de Gaza contra enfermedades? En genocidios reconocidos, ¿dedican los perpetradores recursos a preservar la vida de la misma población que supuestamente intentan destruir? ¿Cómo explica esta contradicción?

Conclusión

Estas diez preguntas muestran que la acusación de genocidio no solo es débil sino insostenible. Una acusación tan grave como el genocidio requiere evidencia clara y abrumadora; sin embargo, el registro está lleno de contradicciones: millones de palestinos permanecen sin daño bajo autoridad israelí; las proporciones de bajas se asemejan a otras guerras modernas más que a exterminio masivo; alimentos, medicinas y vacunas han seguido llegando a Gaza durante el conflicto; y las supuestas declaraciones de “intención genocida” de líderes israelíes se derrumban bajo escrutinio. En realidad, la acusación de genocidio es una inversión deliberada del propio 7/10: Hamás llevó a cabo asesinatos masivos con intención genocida, pero la acusación se vuelca sobre Israel para blanquear esos crímenes y presentar a Israel como el villano. Cuando los hechos apuntan de manera tan consistente lejos del exterminio intencional, persistir en la narrativa de genocidio ya no es investigación académica. Es propaganda disfrazada de erudición.

ARTICULO DE INTERÉS- 07/04/2026 (Web CELCA)

Israel, la pena de muerte y el doble rasero internacional

Vaya por delante que la Coordinadora Estatal de Lucha contra el Antisemitismo rechaza sin excepción alguna la pena de muerte, independientemente de quien la aplique. Pero eso no nos impide señalar por antisemita a quien solo la denuncia cuando la aplicase Israel -olvidando que los países de su entorno la llevan aplicando mucho más tiempo y de forma mucho más generalizada- un silencio que evidencia que eso no es más que israelofobia y antisemitismo. 

La reciente decisión del Parlamento de Israel de reintroducir de forma limitada la pena de muerte ha generado una reacción internacional intensa, con declaraciones políticas y mediáticas que la presentan como una deriva grave utilizando auténticos calificativos antijurídicos. Una lectura más detenida permite situar la medida en un marco mucho más acotado y, sobre todo, poner en evidencia unas críticas con un patrón de doble rasero que se repite de forma sistemática cuando se trata de Israel.

De lo que se conoce de la reforma aprobada por la Knéset, esta contempla la posibilidad de aplicar la pena capital en supuestos muy concretos: asesinatos cometidos como acción terrorista agravada por una motivación explícita vinculada a la negación de la existencia del Estado de Israel (destrucción). El alcance de la norma sería extraordinariamente limitado y su aplicación queda sujeta a procedimientos judiciales estrictos. Israel ha sido, además, uno de los países con menor uso histórico de la pena de muerte, aplicada en una única ocasión en su historia contemporánea.

Este elemento suele quedar fuera del debate. También queda fuera otro dato relevante que se silencia: la práctica totalidad de los países del entorno geopolítico de Israel mantiene la pena de muerte en su ordenamiento jurídico desde hace décadas, muchos de ellos con un uso frecuente y en supuestos mucho más amplios. Irán lleva a cabo cientos de ejecuciones al año, incluyendo delitos no violentos; Arabia Saudí aplica la pena capital de forma habitual, incluso por delitos relacionados con drogas; Egipto ha ejecutado a decenas de personas en procesos vinculados a seguridad nacional; en Gaza, Hamás ha ejecutado públicamente a opositores sin garantías judiciales. 

Y desde una mirada planetaria, otros países como China aplican la pena capital de forma continua contra todo tipo de delitos, incluidos opositores políticos, sean o no graves y aún más siniestras son las ejecuciones de personas homosexuales y LGTBI por el simple hecho de serlo, o las ejecuciones/lapidaciones de mujeres por transgresión de su sometimiento sexista en diferentes lugares del mundo. Cerca de 60 países tienen en su legislación incorporada las penas de muerte, a añadir las decenas de territorios controlados por organizaciones terroristas donde las ejecuciones son directas y expeditivas. En ninguno de los casos, a nivel mundial, se le ha sometido al nivel de demonización como el que de nuevo ha sufrido Israel, las comunidades judías y gentes vinculadas; un país que en su cultura incorpora el valor de la vida y que solo quiebra en legitima defensa. Ahí tienen su debate.

También en España estuvo sobre la mesa la posible legalización de la pena de muerte para delitos de terrorismo con resultado de muerte. Afortunadamente no se adoptó tal decisión, pero nadie montó ninguna agitación de dimensión planetaria como sucede ahora como protagoniza el coro global antisemita.

La reacción internacional frente a todos estos casos resulta incomparablemente menor. Mientras tanto la atención selectiva sobre Israel, incluso cuando adopta una medida mucho más restringida que otros países, revela un doble rasero difícil de justificar desde parámetros estrictamente jurídicos o de derechos humanos. Estamos ante una nueva situación de antisemitismo.

Ese doble rasero adquiere una dimensión más problemática cuando se traduce en acusaciones políticas que no se corresponden con el contenido real de la norma. Las declaraciones del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, aludiendo a conceptos como apartheid o el derecho internacional, reflejan una lectura que ignora la naturaleza jurídica de la medida. La ley no establece criterios basados en nacionalidad, origen étnico o identidad colectiva. Se refiere a hechos concretos y a motivaciones vinculadas a un terrorismo agravado. La aplicación de la norma depende de conductas tipificadas penalmente y su área jurisdiccional, no de la pertenencia a un grupo social determinado.

La propia formulación de la crítica introduce un elemento revelador y antipalestino, pues al asumir que la medida afectará exclusivamente a palestinos implica una proyección previa que no está contenida en la ley, sino en una interpretación política que atribuye automáticamente la comisión de actos terroristas a un colectivo concreto: el palestino. La ley habla de actos, no de colectivos. Esa lectura no solo distorsiona el contenido normativo, sino que desplaza la responsabilidad desde los hechos terroristas agravados hacia identidades que presentan como irreconciliables, generando una narrativa antisemita que contribuye a la polarización.

El contexto en el que se adopta la reforma tampoco puede obviarse. El ataque del 7 de octubre de 2023, con alrededor de 1.200 personas asesinadas, 4.500 heridas y 251 secuestradas, marcó un punto de inflexión en la percepción de la seguridad en Israel. De igual manera la persistencia, hasta hoy en día, de atentados terroristas agravados por su motivación de destrucción de Israel ha pesado en la decisión del Parlamento que incluso se ha mostrado con elevada división de opiniones, La discusión sobre herramientas legales frente al terrorismo se enmarca en esa realidad. Otros países que enfrentan amenazas no comparables con las que hoy afectan Israel, han adoptado medidas excepcionales en distintos momentos, con un nivel de escrutinio internacional significativamente menor.

La reacción ante la reforma israelí no puede entenderse únicamente como una preocupación por la pena de muerte. La intensidad de la crítica, su focalización exclusiva y la falta de proporcionalidad en la comparación con otros contextos y países apuntan a un fenómeno más amplio. Cuando se aplica un estándar más exigente a un solo Estado, especialmente al Estado judío, el debate ya no es puramente jurídico y entra en el terreno del sesgo político e ideológico, en este caso antisemita.

Ese sesgo ha sido identificado en múltiples ocasiones en el análisis contemporáneo del antisemitismo, especialmente en su forma moderna, donde se manifiesta a través de la aplicación de dobles estándares. España ha asumido la definición de la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto (IHRA), que incluye precisamente este tipo de tratamiento diferenciado como una de las expresiones actuales del antisemitismo.

La Coordinadora Estatal de Lucha contra el Antisemitismo rechaza toda aplicación de esa pena capital en cualquier parte del mundo, sin excepciones, pero la crítica selectiva, descontextualizada y amplificada sobre un único país contribuye a distorsionar la discusión y a reforzar percepciones que poco tienen que ver con el contenido real de la medida. Claramente es israelofobia y antisemitismo, En consecuencia, tenemos la obligación moral de denunciarlo.

Lo aprobado en Israel no constituye una transformación estructural de su sistema penal. Se trata de una herramienta jurídica excepcional, vinculada a un tipo muy concreto de delito y a un contexto de seguridad específico cuya aplicación, si es que termina produciéndose tras la futura decisión de su Tribunal Supremo que tiene la última palabra, y sin duda seguirá siendo muchísimo más limitada que la de los países de su entorno. 

La reacción mediática y política, en cambio, parece responder más a una lógica política que a un análisis riguroso. En ese desequilibrio entre hechos y narrativa es donde se revela con mayor claridad el doble rasero claramente antisemita.

YOJANAN BEN ABRAHAM

Comisión Acción Jurídica de la Coordinadora Estatal de Lucha contra el Antisemitismo.