Contranarrativa Nº 1.
Es inaceptable reproducir sin contraste las acusaciones de crímenes de guerra, crisis humanitaria, muerte de 14.000 bebés, apartheid o ataques indiscriminados contra Israel basadas únicamente en datos proporcionados por Hamás. Durante meses, medios de alcance nacional e internacional, opinadores y algunos dirigentes han dado por cierto estos relatos sin exigir una sola prueba verificable.
Sin embargo, conviene recordar que esto es un conflicto armado, y como en todas las guerras, hay víctimas en ambos bandos. La población civil sufre las consecuencias de las operaciones militares, ya sea por fuego cruzado, por las tácticas de un grupo que opera entre la población y utiliza a sus civiles como escudos humanos o por la destrucción de infraestructuras. Reconocer la realidad del sufrimiento no equivale a justificar la violencia, sino a situar el debate en el terreno de los hechos: cada víctima es una pérdida dolorosa, pero atribuirla sin evidencia sólida sólo perpetúa la confusión y dificulta cualquier posibilidad de diálogo o resolución.
- DESMONTANDO LAS ACUSACIONES DE GENOCIDIO
- Para sostener la acusación de genocidio cabría esperar que la población palestina se hubiera desplomado desde 1948, pero los datos demuestran justo lo contrario. Según el informe de la Comisión de la ONU de 1947, y otros estudios cifran en unos 1,061,000 musulmanes y 135,550 cristianos para 1945, lo que suma aproximadamente 1,196,820 personas como punto de partida para medir a la población árabe inmediatamente previa a 1948. Hoy, según la Oficina Central de Estadísticas Palestina (PCBS), la población supera los 7,300,000 personas tan solo en el territorio comprendido entre el río Jordán y el Mediterráneo, de las cuales 5,483,450 (3,256,906 en Cisjordania y 2,226,544 en Gaza) y 1,800,000 son ciudadanos árabes de Israel. Si ampliamos al conjunto del pueblo palestino —incluyendo la diáspora—, la cifra alcanza aproximadamente 14,9 millones de personas a finales de 2024, frente a los poco más de 2 millones de 1948, lo que equivale a un crecimiento de más de siete veces en setenta años.
- Este aumento sostenido y constante —con tasas de crecimiento superiores al 2 % anual en Gaza antes de la guerra— es incompatible con la hipótesis de un exterminio sistemático. Si de verdad estuviéramos ante un genocidio, la población no solo no crecería, sino que se desplomaría. Por el contrario, se ha multiplicado, lo que descarta cualquier paralelismo con los genocidios históricos, donde las comunidades perseguidas sufrieron caídas demográficas bruscas y prolongadas.
- Cuando se habla de un supuesto genocidio, una acusación tan indignante como falsa, se banaliza y menosprecia a las víctimas de los verdaderos genocidios. Criminalizar la defensa legítima de una nación, el derecho a luchar por su existencia misma, mientras se obvian las atrocidades cometidas, es un acto que quiebra y mancilla el espíritu de la justicia internacional. Israel, como cualquier nación del mundo, tiene el derecho y la obligación de proteger a sus ciudadanos y hacer todo lo posible para que sus civiles, secuestrados en Gaza por terroristas, vuelvan a sus hogares de inmediato.
- Quienes hablan de genocidio ocultan que Israel no persigue la aniquilación de un pueblo sino la liberación de rehenes y la derrota militar de Hamás. Lo intolerable es repetir ese libelo sin contrastar, sin exigir a Hamás que demuestre una sola muerte civil atribuible deliberadamente a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Los 500 kilómetros de túneles terroristas, diseñados para exponer civiles como escudos humanos, y el uso sistemático de población civil como coraza, ponen en evidencia la estrategia criminal de Hamás y su desprecio por la vida palestina.
- La exigencia urgente, una y otra vez, debe dirigirse a Hamás y a los regímenes que nutren al monstruo, como Catar y Turquía. Solo su rendición y la entrega de los rehenes acabarán con el conflicto. Repetir sin prueba que existe un genocidio en Gaza es cómplice de la propaganda terrorista y un claro signo de antisemitismo.
- Al mismo tiempo, las FDI han demostrado un compromiso con la legalidad internacional y la protección de los civiles: avisos previos mediante llamadas, mensajes de texto y panfletos, creación de corredores humanitarios y demarcación de zonas seguras. Cada civil palestino muerto, en un conflicto iniciado por Hamás el 7 de octubre, es responsabilidad de un grupo terrorista que niega la vida de sus propios conciudadanos. El marco del derecho internacional está de lado de Israel; el libelo del genocidio no resiste el menor análisis.
- Resulta llamativo el contraste entre la respuesta que merecen regímenes como la República Islámica de Irán —responsable de múltiples violaciones de derechos humanos y conocido por financiar redes terroristas— o Siria —cuyo régimen ha sido acusado de crímenes de lesa humanidad—, y la relativa tibieza con que se aborda el caso de Israel. De igual manera, gobiernos con antecedentes comprobados de represión, como los de Venezuela o Nicaragua, reciben una censura diferente. En cambio, la democracia israelí, que enfrenta una amenaza existencial tras sufrir un ataque masivo por parte de Hamás, es objeto de acusaciones de genocidio y crímenes de guerra sin aportar pruebas sólidas.
- Si se libera a los secuestrados israelíes desde hace 19 meses, retenidos en condiciones de tránsito inhumano, si los terroristas de Hamás que cometieron crímenes horribles y son responsables de esta guerra capitulan y abandonan Gaza, que deja de ser una amenaza para los ciudadanos de Israel, la guerra y todo su sufrimiento acaban.
- REFUTANDO EL BULO DE CRÍMENES DE GUERRA
- Israel ha hecho más para prevenir bajas civiles en la guerra que cualquier otro ejército en la historia: por encima de lo que exige el derecho internacional.
- El FDI logró evacuar con éxito a más de 850.000 civiles de un total de un millón (el 85-90 %) en el norte de Gaza antes de que comenzaran los combates más intensos.
- La estimación del Ministerio de Salud de Gaza, controlado por Hamás, de más de 34.000 muertes civiles no reconoce ni un solo fallecimiento de combatientes de Hamás (ni las muertes causadas por el fallo del 20 % de los miles de cohetes disparados por Hamás u otros terroristas que cayeron dentro de Gaza, ni los fuegos amigos de Hamás, ni las muertes de civiles a manos de Hamás, ni las causas naturales). Literalmente incluye cada muerte en Gaza desde el 7 de octubre.
- El FDI calcula que ha matado a unos 13.000 operativos de Hamás. Eso situaría la proporción en torno a 1 a 1,5 o 1 a 1,6. Pero incluso el Ministerio de Salud de Gaza anunció recientemente que no pudo verificar más de 11.000 de sus 34.000 muertes reportadas. Por tanto, y sumado a las exageraciones históricas de Hamás, la relación de bajas combatiente-civil es probablemente de 1 a 1, un nivel históricamente bajo para una guerra urbana de alta intensidad.
- Pero el FDI redujo aún más una proporción de bajas combatiente-civil ya de por sí baja. El New York Times informó en enero que la cifra diaria de muertes civiles se había más que reducido a la mitad en diciembre y había caído casi dos tercios respecto a su pico para enero.
- Hasta la fecha no existe evidencia independiente y verificada de que Israel haya cometido crímenes de guerra de forma deliberada. Las acusaciones que se han difundido carecen de pruebas fehacientes y, en muchos casos, se reiteran sin una verificación rigurosa por parte de medios o autoridades.
- Israel somete cada operativo a supervisión externa y protocolos de derecho internacional, cooperando estrechamente con países serios de Europa y del mundo árabe para establecer normas de combate y procedimientos humanitarios. Las Fuerzas de Defensa de Israel llaman por teléfono, envían mensajes de texto y reparten panfletos avisando a civiles para que evacúen antes de cada operación. Cada aviso es documentado, grabado y compartido con organizaciones internacionales, garantizando transparencia y minimización de daños colaterales.
- Cuando Hamás instruye a su población a ignorar las advertencias y coloca chalecos de prensa o ambulancias falsas para proteger a sus terroristas, está violando el derecho internacional humanitario y convirtiendo a sus propios civiles en escudos humanos. Esta táctica criminal no solo desmiente las acusaciones contra Israel, sino que demuestra el desprecio de Hamás por la vida de la población palestina.
- La exigencia pública debe ser que Hamás dé explicaciones, rinda cuentas por sus túneles terroristas de cientos de kilómetros, deje de usar a los civiles como escudos humanos y libere a los rehenes que mantiene desde hace meses. Cada acusación sin prueba contra Israel es cómplice de la propaganda terrorista.
- REFUTANDO LAS ACUSACIONES DE BOMBARDEOS INDISCRIMINADOS
- Es absolutamente falso que Israel realice bombardeos indiscriminados.
- Si los realizara en una zona de alta concentración de civiles y con la capacidad militar de Israel las víctimas se contarían por cientos de miles.
- Israel ha exigido la evacuación de civiles de las zonas de combate, siguiendo prácticas similares a las aplicadas en conflictos como los de Siria o Ucrania. No obstante, Hamás ha rechazado estos planes de evacuación, y España presentó objeciones al mecanismo propuesto, lo que evidencia una valoración distinta de la protección de civiles palestinos frente a la de los ucranianos o los sirios.
- Durante la guerra civil en Siria se registraron alrededor de 14 millones de desplazados, de los cuales unos 6 millones buscaron refugio en el extranjero: aproximadamente 3 millones en Turquía, 1,5 millones en Líbano, 700 000 en Jordania, 1,3 millones en Alemania y unos 400 000 repartidos entre Irak y Egipto. Ni esos países receptores ni las monarquías del Golfo han acogido a un solo refugiado de guerra palestino.
- Aun así, Israel avisa con precisión antes de cada ataque a la población para que evacue la zona. En estas condiciones, cada víctima no combatiente palestina es una tragedia que es única y exclusivamente responsabilidad de los terroristas de Hamas, y a ellos debe dirigirse la condena internacional.
- Desmontando las acusaciones de apartheid:
- Referirse a Israel como un estado que impone el apartheid es un libelo antisemita que entra dentro de los ejemplos que contempla la definición de antisemitismo de la IHRA, internacionalmente reconocida y también suscrita por España.
- Si hubiese apartheid, ¿podrían vivir 2 millones de ciudadanos árabes en Israel, gozando de plenos derechos de ciudadanía y viviendo con más libertad que cualquier otro árabe en los países de la región?
- Si hablamos de apartheid, deberíamos preguntarnos cuántos judíos viven en países árabes y qué derechos pueden esperar esa y otras minorías étnico-religiosas en esos países. De hecho, en Gaza no hay judíos y la Autoridad Palestina ya ha declarado su intención de acometer una limpieza étnica contra los judíos que residen en los territorios en disputa si algún día obtienen pleno control sobre ellos.
- DESMITIFICANDO LA FALACIA DE LAS 14.000 MUERTES INFANTILES INMINENTES EN GAZA
- Tom Fletcher, subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, afirmó en el programa «Today» de BBC Radio 4: «Hay 14.000 bebés que morirán en las próximas 48 horas si no logramos llegar a ellos. Quiero salvar a tantos de estos 14.000 bebés como sea posible en las próximas 48 horas«.
- La BBC, después de pedir una aclaración a la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, confirma que las observaciones se basaban en un informe del IPC que advertía que se esperaba que ocurrieran 14.100 casos graves de desnutrición aguda entre abril de 2025 y marzo de 2026 entre niños de entre seis meses y cinco años. https://camera-uk.org/2025/05/21/british-media-promote-uns-14000-dead-babies-lie/
- No querían decir que 14.000 bebés pudieran morir de hambre en las próximas 48 horas, sino que podría haber problemas de malnutrición entre esa cantidad de niños en el plazo de un año.
- En varios informes de agencias de la ONU se han detectado inconsistencias y falta de verificación independiente en los datos que presentan sobre Gaza. En algunos casos, esas organizaciones han recurrido a información proporcionada únicamente por Hamás sin aplicar controles adicionales, lo que ha permitido la circulación de datos no contrastados. Quienes reproducen esas cifras sin matizar su origen, asumiéndolas como verídicas, contribuyen inadvertidamente a ser cómplices conscientes y voluntarios del terrorismo.
- DESMITIFICANDO LAS NARRATIVAS ENGAÑOSAS DE LA CRISIS HUMANITARIA
- Afirman que Gaza vive una catástrofe humanitaria deliberada, con hambruna fabricada. Sin embargo, las propias redes sociales de los gazatíes muestran escenas de normalidad: móviles cargados, comida en las calles y protestas en favor de Hamás cuando se retiran los convoyes israelíes. En pleno conflicto, se observa a la población con acceso a suministros básicos siempre que Hamás lo permita.
- Israel no tiene obligación de alimentar al enemigo y de facilitar su bienestar, pero ha enviado más de 300.000 toneladas de ayuda humanitaria, habilitando cruces de forma controlada y diseñando un plan alternativo para que ONG fiables distribuyan víveres, evitando que Hamás los requise y venda sacos de harina con el logo de la FAO a 400 dólares cada uno, financiando así su maquinaria terrorista.
- La verdadera crisis la provoca Hamás: Hamás intercepta los convoyes de ayuda, destina parte de los suministros a sus milicias y comercializa el resto a precios elevados, lo que reduce el acceso de la población civil a bienes básicos.
- Exigir la entrada de ayuda sin establecer mecanismos de supervisión permite que Hamás continúe reteniendo suministros. La escasez en Gaza se explica porque Hamás prioriza la construcción de túneles sobre el desarrollo de infraestructuras civiles, como almacenes de alimentos y centros sanitarios.
- Cada llamada de auxilio internacional, cada petición de alto el fuego para permitir el paso de víveres, choca contra la negativa de Hamás a cooperar. Si Gaza necesita comida y medicinas, la exigencia debe dirigirse a Hamás: rendirse, entregar las armas y liberar a los rehenes. Solo entonces se garantizará el acceso continuo y seguro de la ayuda.
- ¿Dónde están quienes exigen a Hamás que permita la entrega de comida y medicinas directamente a la población civil, sin intermediarios terroristas?
- ¿Por qué no se exige a Hamás que asuma la responsabilidad de garantizar el bienestar de los gazatíes, tal como corresponde a cualquier autoridad administrativa?
- Así funciona la ayuda humanitaria:
○ Hamás requisa la ayuda humanitaria que entra en Gaza.
○ Después de aprovisionar a sus miembros, vende ese material no apto para la venta a un precio desorbitado.
○ Hamás se financia con la ayuda internacional.
○ Los gazatíes, hartos, protestan en las calles y mercados de Gaza.
○ La izquierda occidental aplaude a Hamás.
- DESMITIFICANDO LA NARRATIVA DE “ESTADO COLONIALISTA”
- El término colono o colonialista se refiere a una fuerza de ocupación que explota y desplaza a las poblaciones nativas de sus hogares para establecerse y formar una sociedad permanente.
- El término «colonialismo de asentamiento» se refiere a un sistema de opresión en el que una nación colonizadora lleva a cabo una limpieza étnica desplazando y desposeyendo a una población nativa o preexistente. (colono / colonialista:).
- Un ejemplo clásico es el de los emigrantes holandeses del siglo XVII que se asentaron en Sudáfrica, ubicada a lo largo de la ruta comercial de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales. Esto condujo al asentamiento permanente de afrikáners, descendientes europeos blancos de estos emigrantes holandeses. Aunque eran minoría, los afrikáners blancos tomaron el control del gobierno e instauraron el apartheid, la brutal opresión sistemática de la población negra.
- Aplicar este concepto al caso de Israel no se sostiene por varias razones:
- Presencia indígena y continua del pueblo judío: Los judíos son originarios de la Tierra de Israel, son nativos e indígenas de la Tierra de Israel, con una conexión milenaria documentada por textos religiosos, evidencia arqueológica e historia y que demuestran una presencia judía continua en la tierra. La antigua y continua conexión entre el pueblo judío y la Tierra de Israel también está arraigada en los rituales y textos judíos. A diferencia de los colonos europeos que establecieron colonias para enriquecer sus patrias y que mantenían un vínculo con sus países de origen, al que podían regresar si así lo deseaban, los judíos que llegaron al Mandato Británico de Palestina no tenían una patria en Europa que enriquecer, sino que regresaron a la tierra de sus antepasados, Israel, a su tierra ancestral tras siglos de exilio y persecución. Su presencia no es fruto de una conquista imperial, sino de un retorno nacional.
- El sionismo no pretendió eliminar a la población árabe: Los sionistas nunca tuvieron el objetivo de eliminar a la población árabe que vivía en la región. Aceptaron el Plan de Partición de las Naciones Unidas de 1947, que dividió la Palestina del Mandato Británico en estados judíos y árabes separados. Desde el inicio, los sionistas no buscaron la limpieza étnica. La coexistencia era parte del proyecto, no su eliminación. Y así queda demostrado en su composición actual.
- Diversidad de la población israelí: Aproximadamente la mitad de los israelíes son judíos provenientes de países de Oriente Medio y el norte de África, no de Europa. Además, la comunidad judía mundial es diversa étnicamente, incluyendo personas negras, morenas y blancas. Por lo tanto, retratar a los judíos como una élite blanca colonizadora es una falsificación interesada.
- La acusación de «colonizador» no solo ignora la presencia continua de judíos en Palestina durante 4.000 años, ni el hecho de que judíos y árabes coexistieron allí de forma productiva —y, en su mayor parte, pacífica— durante siglos, sino que también ignora deliberadamente la realidad de la comunidad judía: su diversidad étnica, compuesta por judíos negros y latinos, así como por judíos blancos.
- Si bien la crítica a las políticas de asentamiento de Israel en Cisjordania puede formar parte del discurso político legítimo, calificar a Israel de «colonialismo» constituye una distorsión de la verdad y una negación de la conexión milenaria que los judíos tienen con la tierra. Además, ignora el hecho de que la mitad de la población israelí proviene de Oriente Medio y el norte de África; se utiliza únicamente para deslegitimar la existencia de Israel.
- Tergiversa de forma flagrante y deliberada la imagen de la comunidad judía como «blanca» para amplificar la percepción de los judíos como imperialistas y colonizadores, cuando la realidad es que la comunidad judía es étnicamente diversa, y los miembros negros, morenos y blancos de la «Tribu» son al menos tan indígenas de Palestina como quienes llegaron a esta parte del Levan desde Siria, Irak o Egipto a lo largo de los siglos.
- Por definición, las potencias coloniales no son autóctonas de los lugares que colonizan. Los judíos han mantenido una presencia continua en Israel desde el inicio del judaísmo, a pesar de los numerosos conquistadores que los han expulsado de su tierra. Estos exilios no solo están documentados exhaustivamente en la literatura y la evolución cultural judías, sino también en continuos hallazgos arqueológicos.
- Uso político del término “colonialismo”: Llamar a Israel un Estado colonialista busca deslegitimar su existencia y negar el derecho del pueblo judío a la autodeterminación. Cuando se utiliza la etiqueta de “colonialismo” para decir que los judíos no tienen derecho a la autodeterminación nacional o para negar el derecho de Israel a existir, eso es antisemitismo. Cuando este discurso niega su conexión histórica y su presencia indígena, incurre en antisemitismo.
- DESMITIFICANDO LA NARRATIVA DE “EL SIONISMO ES RACISMO”
- Esta afirmación toma como base la Resolución 3379 de las Naciones Unidas de 1975, en la que la Asamblea General vinculó el sionismo y el Estado de Israel con el racismo y la discriminación racial. Esta resolución fue revocada en 1991, convirtiéndose en una de las dos únicas resoluciones revocadas por la ONU.
- Antes de 1948, el sionismo era una aspiración: el movimiento de liberación nacional del pueblo judío, fundado por Theodore Herzl a finales del siglo XIX, para restablecer una nación judía como solución al antisemitismo que enfrentaban los judíos en Europa. Desde 1948 hasta la actualidad, el sionismo se ha convertido en una realidad: una patria no solo para los judíos europeos perseguidos, sino también para los judíos de todo el mundo, incluyendo a los que huyen de la persecución de la Unión Soviética, el mundo árabe, Turquía, Irán y Etiopía, entre otros. Israel es uno de los países más diversos del mundo, con más de la mitad de su población procedente de África, India y otras zonas de Oriente Medio. La gran mayoría de los judíos del mundo se identifican como sionistas, lo que significa que apoyan la existencia de Israel como Estado judío en la histórica Tierra de Israel.
- La Unión Soviética lideró la iniciativa de vincular el sionismo con el racismo, basando sus acusaciones en los infames Protocolos de los Sabios de Sión y argumentando que el concepto judaico de «pueblo elegido» promovía la superioridad racial. Esta difamación deliberada interpoló y distorsionó el verdadero significado del judaísmo, que explica que el pueblo judío es «elegido» o apartado para obligaciones religiosas y sociales especiales y onerosas. Otros estados, desde Cuba hasta el mundo árabe, repitieron estas difamaciones y criticaron a los judíos e Israel con la frase «El sionismo es racismo», a menudo tomando la discriminación practicada históricamente contra los judíos como individuos y empleándola contra su identidad colectiva.
- Criticar políticas específicas del gobierno israelí como discriminatorias o racistas no es antisemita. Sin embargo, decir «el sionismo es racismo», una frase que en sí misma constituye una distorsión racista y religiosa, transmite que el pueblo judío, a diferencia de todos los demás pueblos del mundo, no tiene derecho a la autodeterminación. Esta frase también denigra al Estado judío y menosprecia la diversidad de la vida judía en Israel. El famoso Premio Nobel de la Paz soviético, Andréi Sájarov, advirtió que esta resolución «contribuiría a las tendencias antisemitas en muchos países al darles una apariencia de legalidad internacional».
- A partir de entonces los judíos o «sionistas» fueron tildados falsamente de «nazis» y «racistas». Los ataques antisemitas aumentaron en línea y tuvieron consecuencias fuera de línea, ya que los judíos fueron acosados y atacados en las calles en muchos lugares del mundo.
- REFUTANDO LA FRASE “DESDE EL RÍO HASTA EL MAR…”
- Esta frase suele usarse para pedir la eliminación del Estado de Israel y/o la limpieza étnica de los judíos que viven allí, para ser reemplazado por el control palestino sobre todo el territorio desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo
- La frase «Del río al mar» se refiere al territorio comprendido entre el río Jordán y el mar Mediterráneo. Abarca la totalidad del territorio del Estado de Israel (además de Cisjordania y Gaza, que no forman parte del Estado de Israel).
- Aunque se desconocen sus orígenes, en las décadas de 1960 y 1970 se convirtió en la frase distintiva de la Organización para la Liberación de Palestina para indicar la sustitución del Estado de Israel por un Estado de Palestina que se extendiera «desde el río hasta el mar», incluida la expulsión de los judíos que ingresaron a la tierra después de 1947. La frase poco después se convirtió en un grito de guerra para grupos terroristas, incluido Hamás.
- La frase “Del río al mar, Palestina será libre” se ha vuelto frecuente en el discurso público, incluso en línea y en las redes sociales, particularmente desde los ataques liderados por Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, y en el contexto de las protestas contra la operación militar de respuesta de Israel en Gaza.
- Cuando la frase se usa con la intención dañina de implicar la eliminación del Estado de Israel, la limpieza étnica de los judíos de la tierra o simplemente como acoso a los judíos en cualquier otra parte del mundo, es antisemita.
- Los indicadores de uso antisemita incluyen cuando la frase aparece junto a:
- (a) texto, imágenes o símbolos que señalan violencia, incluyendo referencias a organizaciones que abogan por la destrucción violenta de Israel como Hamás y sus líderes u otros símbolos asociados con ellos.
- (b) texto, imágenes o símbolos que señalan un llamado a la discriminación contra los judíos, incluyendo la exclusión de los judíos (o «sionistas», como un sustituto de judíos o israelíes), de grupos sociales, instituciones políticas, entornos profesionales o el territorio del propio Estado de Israel.
- El llamado al establecimiento de un Estado palestino además del Estado de Israel o la defensa de los derechos palestinos no es antisemita.
- REFUTANDO EL MITO “ISRAEL INTERCEPTA ILEGALMENTE FLOTILLAS A GAZA”
- Las flotillas que intentan violar el bloqueo naval de Israel a Gaza no son misiones humanitarias legítimas ni son interceptadas ilegalmente, y sus participantes no son secuestrados.
- Israel aplica un bloqueo naval legal en Gaza, de conformidad con el derecho internacional, para impedir el contrabando de armas y otros materiales que Hamás podría utilizar para fines terroristas.
- La legalidad de este bloqueo ha sido confirmada por precedentes internacionales, incluido un comité del Secretario General de las Naciones Unidas de 2011 encabezado por el ex primer ministro de Nueva Zelanda, sir Geoffrey Palmer, que afirmó el derecho de Israel a imponerlo y aplicarlo en respuesta a las amenazas planteadas por Hamás (“Informe del Panel de Investigación del Secretario General sobre el Incidente de la Flotilla del 31 de mayo de 2010”, Naciones Unidas, septiembre de 2011)
- Los bloqueos también se reconocen como legales en virtud del Manual de San Remo sobre Guerra Naval y la Declaración de Londres de 1909 (Jeremy Sharon, “Una nueva flotilla a Gaza está en camino, ¿tiene Israel el derecho legal de interceptarla?” Times of Israel, 24 de septiembre de 2025).
- Los organizadores de la flotilla declaran abiertamente su intención de romper el bloqueo a pesar de estas resoluciones. El derecho internacional permite a Israel interceptar dichos buques, incluso en aguas internacionales, si pretenden violar el bloqueo. El Manual de San Remo autoriza explícitamente la captura de buques que intenten violar un bloqueo legítimo, y los buques neutrales pueden ser interceptados si existe una sospecha razonable de que lo están haciendo.
- En casos anteriores, como el de la Coalición Flotilla de la Libertad en junio de 2025, la Armada israelí interceptó el buque de manera pacífica y profesional. A los pasajeros a bordo del yate, incluida la activista Greta Thunberg, se les proporcionaron sándwiches y agua y fueron tratados con respeto. El yate fue escoltado hasta el puerto israelí de Ashdod, donde los pasajeros se sometieron a exámenes médicos y fueron procesados de acuerdo con la ley israelí. Thunberg y el resto de las llamadas “celebridades” resultaron ilesas y llegaron al aeropuerto Ben Gurion para salir de Israel y regresar a sus países de origen. Los cónsules de los países de origen de los pasajeros los recibieron en el aeropuerto. Aquellos que se negaron a firmar los documentos de deportación fueron llevados ante una autoridad judicial. Lejos de ser secuestrados todos los pasajeros fueron libres de regresar a sus países de origen de manera ordenada y legal (@IsraelIMFA, 8 de junio de 2025; @Israel, 9 de junio de 2025; et al.)
- Lejos de ser una iniciativa humanitaria seria, las flotillas son principalmente maniobras políticas. La cantidad de ayuda que transportan es simbólica: unos pocos cientos de toneladas como máximo, en comparación con las miles de toneladas que Israel facilita semanalmente a través de los cruces terrestres. Por ejemplo, solo en una semana de septiembre de 2025, 736 camiones con más de 14000 toneladas de ayuda entraron en Gaza, el 86% de ellas alimentos, junto con otros 1700 camiones facilitados dentro de Gaza. En cambio la Flotilla Global Sumud más reciente transportó solo unas 250 toneladas de ayuda, una fracción de lo que entra a Gaza diariamente.
- Estos intentos de romper el bloqueo son peligrosos e irresponsables. Hamás tiene un historial de explotación de rutas marítimas para perpetrar ataques terroristas, incluso en relación con la masacre del 7 de octubre de 2023. Las provocaciones descoordinadas, como las flotillas, socavan la eficacia de los esfuerzos humanitarios legítimos y amenazan la seguridad marítima.
- El hecho es que los participantes de la flotilla entran deliberadamente de forma ilegal en una zona de conflicto, son interceptados de conformidad con el derecho internacional, tratados con humanidad y devueltos sanos y salvos. La presentación de las flotillas como misiones humanitarias y las medidas coercitivas de Israel como violaciones de las normas internacionales es una distorsión cínica diseñada para promover la propaganda antiisraelí en lugar de aliviar el sufrimiento de los civiles en Gaza.
