Aclaración de la Coordinadora sobre la actividad en el Museo Reina Sofía.

Tras la publicación de la primera columna, conviene aclarar algunos puntos esenciales para evitar malentendidos deliberados o lecturas interesadas. El objetivo de aquel texto nunca fue establecer una equivalencia entre el Museo Reina Sofía y el Tercer Reich. Somos plenamente conscientes de que los contextos históricos, políticos e institucionales son radicalmente distintos y de que cualquier comparación directa resultaría injusta y conceptualmente errónea.

La advertencia formulada apuntaba en otra dirección. Se refería a una lógica discursiva, no a una identificación histórica. Una lógica que incide en el señalamiento, en el lenguaje acusatorio absoluto y en la conversión del judío —a través del Estado de Israel— en símbolo del mal, despojado de contexto, complejidad y pluralidad. Cuando este tipo de construcción del relato se institucionaliza culturalmente, activa memorias históricas muy concretas en amplios sectores de la comunidad judía e israelí. Además, la actividad del museo se produce en un momento donde se están produciendo actos de repudio a equipos deportivos, universidades, cantantes y personas solamente por su procedencia israelí. Es el ambiente ya existente al que viene a sumarse esta actividad sobre “el esteticidio”

Para muchas personas judías e israelíes, la actividad titulada “Gaza y el esteticidio”, planteada en esos términos, evocó algo distinto a un debate académico legítimo: el recuerdo de cómo, en otros momentos históricos, la cultura, el arte y las instituciones intelectuales fueron utilizados como herramientas de hostigamiento, señalamiento moral y aislamiento simbólico. No se trata de exterminio físico ni de violencia directa, sino de un clima cultural previo en el que el judío era presentado de forma reiterada como encarnación de un mal absoluto, sin derecho a réplica ni a matiz.

Ese es el punto central que debe ser comprendido. El uso de categorías extremas, la formulación de acusaciones totales sin contraste ni pluralidad y la atribución de responsabilidades absolutas a un sujeto colectivo reactivan patrones históricos reconocibles. Advertir sobre ello forma parte del ejercicio de la memoria crítica y democrática.

Desde esta misma responsabilidad, la Coordinadora Estatal de Lucha contra el Antisemitismo quiere dejar constancia de una posición clara e inequívoca: no apoya ni apoyará convocatorias de actos violentos, escraches, altercados ni algaradas contra ninguna institución cultural. El combate contra el antisemitismo se sostiene sobre argumentos, rigor y diálogo, nunca sobre intimidación ni desorden.

El Museo Reina Sofía es una institución cultural a la que se respeta y con la que se aspira a dialogar. El objetivo es promover una rectificación institucional que incorpore pluralidad, contexto y responsabilidad en los marcos discursivos que se difunden desde espacios públicos. Señalar un problema no equivale a declarar un enemigo.

La lucha contra el antisemitismo exige hoy una doble vigilancia: frente al odio explícito y frente a las formas sofisticadas de demonización que se presentan como crítica moral incuestionable. También exige evitar simplificaciones históricas y rechazar tanto la banalización del pasado como su instrumentalización. De ahí la necesidad de hablar con precisión, firmeza y mesura.

La memoria cumple una función preventiva y democrática. Sirve para reconocer patrones, corregir derivas y proteger el espacio público del deterioro moral. Ese sigue siendo el propósito de esta reflexión: advertir, dialogar y contribuir a una rectificación responsable.

Yojanan Ben Abrahm

Comisión Acción Jurídica Coordinadora Estatal de Lucha contra el antisemitismo.