El reciente concierto celebrado en Barcelona, denunciado por la Coordinadora Estatal de Lucha contra el Antisemitismo, permite observar un fenómeno que va más allá de un exceso retórico o de una mala elección de consignas. En ese acto se reprodujeron proclamas, marcos discursivos y lemas que forman parte de la estrategia política y propagandística de Hamás, integrados en un contexto cultural y reivindicativo que los presenta como expresiones espontáneas de solidaridad. El resultado es un proceso de normalización que opera ocultando de manera sistemática el origen y el significado real de esos mensajes.
Hamás figura desde hace años en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea. Esta catalogación responde a criterios jurídicos y de seguridad ampliamente documentados, relacionados con su uso deliberado de la violencia contra población civil, la planificación de atentados y secuestros, y la instrumentalización del terror como herramienta política. La Unión Europea considera acreditado que la organización persigue sus objetivos mediante métodos incompatibles con el derecho internacional humanitario y con los principios democráticos básicos.
Las cifras de víctimas ayudan a contextualizar esta realidad. El ataque del 7 de octubre de 2023 dejó alrededor de 1.300 personas asesinadas, más de 4.500 heridas y 251 secuestradas, muchas de ellas civilesFueron lanzados cerca de 5000 cohetes, según Hamas, dirigidos a la población civil, en su mayoría neutralizados por el sistema de defensa israelí. Estos hechos no constituyen una anomalía en la trayectoria de Hamás, sino una expresión coherente de su estrategia de confrontación total.
Pese a ello, en actos públicos celebrados en España se corean consignas como “del río hacia el mar”, “Palestina vencerá” o “el pueblo palestino tiene derecho a la resistencia” sin mención alguna a la organización que ha convertido esas expresiones en ejes centrales de su narrativa política y militar. Estas proclamas han sido utilizadas por Hamás de forma sistemática para legitimar la eliminación de Israel, justificar la violencia armada y presentar el terrorismo como un acto de liberación colectiva.
Es importante subrayar que algunas de las consignas más repetidas, como “del río hasta el mar”, están directamente ligadas al discurso de Hamás. En su carta fundacional revisada de 2017, Hamás rechaza cualquier alternativa a la “liberación total y completa de Palestina, desde el río hasta el mar”, entendida históricamente como la supresión de la soberanía judía sobre el Estado de Israel. Esta consigna ha sido adoptada y difundida por movimientos pro-Hamás como parte de su estrategia de reclutamiento y propaganda.
Al mismo tiempo, hay otras organizaciones y activistas palestinos defienden soluciones distintas y pacíficas, incluida la coexistencia en un Estado binacional o una solución de dos Estados con reconocimiento mutuo, sin promover la violencia ni la eliminación de Israel. Sin embargo, nada de esto oímos ya, solo los elementos ideológicos que coinciden con Hamás.
El elemento clave no reside únicamente en la repetición de los lemas, sino en el marco en el que se insertan. Al presentarlos como consignas amplias, humanitarias o desvinculadas de cualquier actor concreto, se produce una operación discursiva que coincide plenamente con la estrategia de Hamás a nivel internacional. La organización ha buscado desde hace años desplazar su identidad terrorista del centro del relato y sustituirla por un lenguaje emocional, universalista y victimista que pueda ser reproducido por terceros sin necesidad de mencionarla.
Este patrón se observa también en declaraciones públicas de activistas y referentes del movimiento “Free Palestine” en distintos países, que justifican o relativizan la violencia del 7 de octubre bajo el argumento de la resistencia legítima, evitando nombrar a Hamás o minimizando su papel. De este modo, se asume su marco conceptual y se difunden sus objetivos políticos mientras se mantiene una distancia formal que pretende eximir de responsabilidad moral a quienes reproducen ese discurso.
La inserción de estas consignas en entornos culturales o artísticos refuerza aún más este proceso. El formato festivo o solidario desactiva la percepción de violencia asociada a los mensajes y facilita su aceptación social. El resultado es un blanqueamiento simbólico que beneficia directamente a Hamás, al permitir que sus ideas circulen ampliamente sin quedar asociadas a los crímenes cometidos en su nombre. Y lo que es peor, sin que la mayoría de las personas bienintencionadas que creen estar protestando por una causa justa sean conscientes de lo que están haciendo.
Desde el punto de vista jurídico, este fenómeno plantea interrogantes relevantes. El Código Penal español tipifica la apología del terrorismo cuando se produce la difusión pública de mensajes que justifican, legitiman o normalizan a organizaciones terroristas o sus métodos, siempre que contribuyan a crear un clima favorable a la violencia. La jurisprudencia ha señalado que esta legitimación puede producirse de forma indirecta, a través de la repetición acrítica de marcos discursivos que encubren la naturaleza terrorista del actor al que benefician.
No estamos ante una protesta social por asesinatos de civiles, que hubiera incluido con toda seguridad también a las víctimas del salvaje atentado terrorista, sino ante la normalización del lenguaje diseñado por una organización terrorista. Confundir ambas dimensiones empobrece el debate público y contribuye a la legitimación de la violencia como herramienta política. El seguidismo acrítico de los marcos de Hamás, incluso cuando se presenta como activismo solidario, tiene efectos reales en la normalización del terrorismo.
Lo ocurrido en el concierto de Barcelona muestra hasta qué punto esta dinámica se está consolidando en España. Recuperar una frontera clara entre solidaridad, crítica política y propaganda encubierta resulta imprescindible. Mantener esa frontera no responde a una lógica de censura, es una exigencia democrática básica y a un compromiso con las víctimas de la violencia terrorista.
Yojanan Ben Abraham
Comisión Acción jurídica.
Coordinadora Estatal Lucha contra el Antisemitismo.
